PAULINE. MEMORIAS DE LA MADAME DE CLAY STREET
Si, como mujer, «emprender» un negocio hace un siglo era una tarea difícil, todavía lo era más en un gremio como ese; pero se trataba de sobrevivir. Tuvo que enfrentarse a una sociedad que de cara a la galería era una cosa, y en realidad era otra. Lidió con gangsters y con borrachos violentos, también con la policía, con políticos o con comunidades religiosas. Bregó con todo tipo de gente chunga, que además era su clientela.
«Supongo que habrá quien diga que escribo mis memorias para disculparme por la vida que he llevado, o que busco dar glamour a un negocio turbio e ilícito. Esa no ha sido mi intención. Soy muchas cosas, pero no soy una hipócrita. He tenido mis alegrías y mis penas, mis altibajos, mis sorpresas y mis decepciones. Pero nunca he perdido la fe en mí misma».
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