NO MATARIAN NI A UNA MOSCA
La escritora croata Slavenka Drakulic asistió a los juicios celebrados en 2003 en el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia en La Haya y escuchó los testimonios de las personas acusadas de asesinatos, violaciones, torturas o de dar órdenes de ejecución, entre otros terrores. «¿Quiénes eran? ¿Gente común y corriente como tú o como yo o monstruos?», se pregunta siguiendo la estela del trabajo de Hannah Arendt en Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal.
Slobodan Miloevic expresidente serbio, Radislav Krstic el primer condenado por genocidio en el proceso y Biljana Plavic la única mujer acusadason algunos de los protagonistas de este libro, que se publicó originalmente en 2004 y que ahora rescatamos y actualizamos con un epílogo de Marc Casals.
Con claridad y emoción, Drakulic pinta un retrato doloroso de un país innecesariamente desgarrado.
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